Los grupos sanguíneos y la alimentación

Publicado por Vergara y escrito por el doctor en naturopatía Peter J. D’Adamo en colaboración con Catherine Whitney, esta guía no pretende ser un sustituto de las recomendaciones de nutricionistas o profesionales de la salud. Por el contrario, “ofrece información que nos ayuda a cooperar con los médicos en busca de un bienestar óptimo”, asegura el autor. ¿Cuántas veces sentimos que ciertos productos, por más frescos y bien elaborados que se encuentren, nos hacen sentir mal luego de ingerirlos? Esto se debe a que no todas las personas respondemos de igual modo a los mismos nutrientes y alimentos. Para comenzar a saber cómo funcionamos hay que comprender que nuestro tipo de sangre nos identifica tanto como nuestro ADN: no es lo mismo ser A, B, AB o 0. Sabiendo cuales son las características individuales a partir de esos cuatro grupos, será más fácil alcanzar el peso deseado y un envejecimiento más paulatino del organismo.

D’Adamo asegura que actuar en consecuencia de nuestro grupo sanguíneo es más confiable que otros parámetros de identidad como raza, cultura o geografía. Desde el comienzo hace un repaso de la historia de la humanidad para saber cómo se originaron los grupos y cómo la evolución de la sociedad influyó en ese aspecto. El grupo 0 es el tipo de sangre más antiguo. El A evolucionó con la sociedad agrícola. El B surgió cuando las personas emigraron a climas severos y fríos. El AB fue resultado de la mezcla de grupos dispares.

Ya avanzado el libro, su autor nos propone planes de alimentación divididos de acuerdo a los grupos para que lo que ingiramos sea equilibrado, nos de un sistema inmune poderoso, un sistema digestivo tolerante y veamos de qué modo los grupos alimenticios, los lácteos, el estrés y la actividad física/mental ejercen su influencia a la hora de que nuestro organismo procese la comida. El análisis del doctor es tan pormenorizado que le dedica espacio a carnes, aves, pescados, mariscos, huevos, aceites, frutos secos, semillas, legumbres, cereales, panes, harinas, vegetales, frutas, jugos, especias, condimentos, infusiones y bebidas en general. Luego de hacer el detalle por cada grupo sanguíneo, ofrece planes de comidas y recetas acordes a lo explicado en cada uno de esos apartados. Lo mismo con el ejercicio físico recomendado de acuerdo a ese estilo de alimentación. Una guía de lo más completa que cierra con un meticuloso análisis de enfermedades vinculadas a la alimentación y una sección de preguntas frecuentes recibidas en su consultorio.

Por Damián Serviddio

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