Compostela: la mística del camino de Santiago

Llegamos a Santiago de Compostela a las cinco de la mañana y con mucho frío fuimos en pleno silencio y oscuridad hasta el monasterio de San Martín Pinario, nuestro hogar por los próximos días. Es un edificio del año 912 que funciona como hospedería, además de seminario. ¿El bonus? Está en pleno casco histórico justo frente a la catedral a la que llegan los peregrinos tras realizar el camino.

La Catedral de Santiago de Compostela es del año 1075 y tiene varios destacados: el museo, el Pórtico de la Gloria, el botafumerio (es el incensario más grande del mundo) y, por supuesto, el altar mayor y el sepulcro del apóstol en el mausoleo. Cuando estuvimos se estaba llevando a cabo la puesta en valor completa de su interior, por lo que había varios sectores que estaban cerrados al público durante varios meses.

La capilla de la Corticela tiene misas todos los días a las once de la mañana. Entre todas las capillas cercanas a la catedral, hay un promedio de 30 misas diarias. Los fieles que visitan el templo en Año Santo (el 25 de julio cae en domingo) pueden obtener la absolución plenaria. El próximo será en 2021. La catedral de estilo románico está abierta todos los días de 9 a 21 horas con entrada gratuita. La entrada al museo es de €6.

El río Ézaro es el único de Europa continental en desembocar al mar en forma de cascada. Lo que pueden ver en la foto es sólo el 50% de su caudal, ya que la otra mitad se utiliza en la central para generar electricidad. Junto a Rubén de @toxotravel recorrimos varios sectores destacados de Costa da Morte, esta solo fue nuestra primera parada.

Durante años, Finisterre era el final de la tierra para griegos y romanos. La sensación que ahí se termina el mundo es impresionante con lo cual no extraña esa definición. El faro de Cabo Finisterre marca en kilómetro cero del Camino de Santiago, y hasta allí suelen llegar algunos peregrinos como epílogo de la travesía. Antiguamente los peregrinos que llegaban hasta acá tenían tres rituales: bañarse en la playa de la entrada a Finisterre para lavar el cuerpo, asistir a misa y confesarse para limpiar el alma, ver el atardecer del día de llegada y la salida del sol del día siguiente, cómo cierre de una etapa de la vida y comienzo de la siguiente.

Además, cómo un lujito, en lo que antes era el semáforo del faro ahora funciona el hotel @semaforofisterra con siete hermosas habitaciones y un café restaurante con vistas espectaculares, que bien vale, aunque sea, un café en su mirador.

Durante siglos, siempre los peregrinos tras llegar a Compostela completaban su viaje a Finisterre o a Muxía. Por eso esta ciudad de unos cinco mil habitantes también cuenta con su monolito del kilómetro cero. Justo a su lado está el monumento La Herida que recuerda a los más de mil voluntarios que en el año 2002 llegaron hasta acá para ayudar en la limpieza de las aguas y la costa tras el derramamiento de petróleo que amenazaba con arruinar el ecosistema local.

A unos pasos colina abajo se encuentra el santuario de la Virgen de la Barca y las tres rocas que fundamentaron la leyenda: la barca, el timón y la vela. Esta última es la que más se ve en redes, ¿por qué? Dicen que quien pasa por debajo de ella 9 veces tendrá su espalda protegida durante un año. Por la marea alta nosotros no pudimos intentarlo, pero vamos a confiar en los que si lo hicieron 😂 Para completar este tramo por Costa da Morte, un buena almuerzo en La Marina en el puerto de Camariñas: sopa gallega, pez espada y carne asada 👏🏻👏🏻

Costa da Morte en La Coruña es de las zonas más peligrosas para la navegación en la región. Su nombre viene de la cantidad de muertes por naufragios que se dieron a lo largo del tiempo, en especial durante el siglo XIX. En 1870 murieron más de 400 pasajeros del HMS Captain y en 1596 se hundieron veinticinco barcos de la Armada Española dejando más de 1700 muertos. El más conocido de los naufragios ocurrió en 1890 y es la tragedia del Serpent. En las inmediaciones de Punta do Boi en Camariñas murieron 162 marineros ingleses a metros de la costa. La bravura del agua y la cantidad de rocas hicieron imposible su rescate. Sólo sobrevivieron tres personas.

Tantos fueron los buques ingleses en naufragar por la zona que muchos aseguran que fue la propia Reina Victoria quien impulsó la construcción del nuevo faro de Cabo Vilán en 1896, eléctrico desde su creación. Este reemplazó a uno más pequeño e ineficaz que funcionaba con aceite. La torre de granito rosado tiene 24 metros de altura y en la casa llegaron a vivir hasta ocho fareros. La última se jubiló en diciembre pasado y ya no fue reemplazada.

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