San Sebastián, la perla del Cantábrico

San Sebastián tiene unos 186.000 habitantes, número que se multiplica cuando en verano explotan sus playas de turistas o durante los días del famoso Festival de Cine. Todo es tan accesible que no usamos el transporte público y caminamos la ciudad a toda hora.

Una de las mejores panorámicas de Donostia se obtienen desde el bar de la cima del Monte Igueldo. Para ir sólo hay que tomar el funicular desde Playa de Ondarreta por €3,50 ida y vuelta. El Igueldo es el más alto de los que rodean la bahía y en el parque de atracciones de la cima todavía puede verse la torre que servía de faro y oteador de ballenas.

El Monte Urgull es otro de los extremos de la bahía de la Playa de la Concha. Durante siglos fue propiedad del ejército y fueron ellos quienes fortificaron las laderas y la cima para defender San Sebastián. Para acceder a los caminos que llevan a la cima hay varias entradas, pero las más usadas son las que están al lado del acuario y las escalinatas que parten desde San Telmo.

La cuesta es empinada pero hay una serie de baterías (balcones) para tomar fotos de la ciudad. Las más concurridas: de las Mujeres (con bar durante el verano) y la de Napoleón con hermosa panorámica del agua y del Monte Igueldo. Al llegar a la cima se puede visitar el Castillo de la Mota con el monumento al Sagrado Corazón. Ahí también hay una pequeña capilla y el museo Casa de la Historia donde se narran los 800 años de historia de Donostia.

Este castillo fue declarado Monumento Histórico y Artistico Nacional en 1921 y fue allí que el ayuntamiento se lo compró al estado español. La restauración comenzó en 1962 gracias a los arquitectos Joaquín Yrizar y Manuel Urcola y es un lugar perfecto para ver la diferentes corrientes que tiene el mar en la perla del Cantábrico.

La obra de Jorge Oteiza, “Construcción vacía”, fue premiada en la bienal de San Pablo en 1957 y forma parte del Paseo Nuevo de la costa de San Sebastián desde 2002. Es imposible no verla y darle algunas vueltas cuando se va desde el puerto hasta la playa Zurriola donde están las mejores olas para los surfistas. Ahí también se encuentra el Kursaal, el palacio de congresos y auditorio diseñado por Rafael Moneo y sede central del festival internacional de cine de la ciudad.

Un spot típico de San Sebastián (que nosotros dejamos para nuestra despedida) es “El peine del viento”, el conjunto escultórico de Eduardo Chillida que está al final de la playa de Ondarreta. Fue inaugurado en 1977 y cada una de las tres partes de acero que conforman la obra pesa unos 10.000 kilos. Desde ahí se puede tener una panorámica diferente de la ciudad y quedarse un largo rato contemplando el mar antes de buscar las valijas y continuar viaje.

Pueden encontrar más fotos y videos en nuetsra cuenta de Instagram >>> @viajerosapie

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