Downton Abbey

Cuatro años después del final de la serie, la más costosa producida por Masterpiece para la televisión británica, Downton Abbey hace su arribo magistral a los cines. Con toda la pompa y el lujo que el programa televisivo nos tuvo acostumbrados a lo largo de seis magníficos años, el elenco completo regresa para reinterpretar sus roles, aunque con pocos minutos en pantalla para cada uno. La historia, inspirada en la visita real del Rey George V a la mansión de Wentworth Woodhouse, se sitúa en el verano de 1927, dos años después de episodio final. Los reyes enviaron una carta anunciando su estadía en Downton durante los festejos que se realizarán en Yorkshire: desfile militar, cena de gala y baile en Harewood House. El anuncio pone patas para arriba la calma campestre del lugar: los Crawley comienzan los preparativos contrarreloj y sus empleados no podrían estar más emocionados y nerviosos al mismo tiempo. Para algunos servir a los reyes será el momento más importante de sus vidas, para otros, el más estresante. Cuando los enviados de la Corona lleguen con las indicaciones de cómo hay que hacer todo durante esos tres días, los planes de la familia Crawley podrían tambalear.

La productora Carnival sabía cómo apelar a nuestros recuerdos más hermosos de la serie y casi de entrada, con la música característica de la apertura nos regala bellísimos planos del Highclere Castle que sirvió de locación durante tantos años. Este salto a la gran pantalla no sorprende tanto por su despliegue (la serie no había escatimado recursos en ningún momento) pero si por la posibilidad de ver todos esos sets en pantalla gigante. Para los seguidores de la serie será la oportunidad de reencontrarse con todos los actores que dieron vida a los roles destacados de los capítulos. Para quienes no vieron nada de aquello, será una puerta de entrada a una historia que seguro ahora irán a buscar a Amazon Prime Video, hogar de la serie tras su salida de Netflix. Debo confesar que me hubiera gustado poder ver un poco más de Lady Mary y sus comentarios poco aristocráticas, pero no había chances de repartir mejor el tiempo en pantalla de cada uno de ellos teniendo un relato coral tan amplio cuyo eje pasaba por la visita de los reyes. La escena final que el creador y guionista Julian Fellowes le regala a Maggie Smith y Michelle Dockery es amorosa, logrando que ambas bajen por un instante sus armaduras y sienten los cimientos de lo que la comunidad que rodea y depende de Downton Abbey necesitará en el futuro.

Por Damián Serviddio

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