“Desobediencia”, tradición versus rebelión en el judaísmo ortodoxo inglés

Antes de su llegada a los cines, “Desobediencia” tuvo un largo recorrido por festivales, incluyendo Toronto, Guadalajara, BAFICI, Moscú, Tribeca, Montclair, RiverRun, entre otros. El film de Sebastián Lelio, ganador del Oscar por ‘Una mujer fantástica’, tiene guión del propio Lelio junto a Rebecca Lenkiewicz, basados en el libro de Naomi Alderman. ‘Desobediencia’ es una propuesta tan compleja y llena de matices que necesitaba de dos grandes actrices para poder hacerlo con solvencia: Rachel Weisz y Rachel McAdams, fantásticas en sus roles, y acompañadas por Alessandro Nivola.

Ronit (Weisz) es una exitosa fotógrafa en New York que debe poner un alto en su trabajo cuando le avisan que su padre, renombrado rabino inglés, ha fallecido. Las obligaciones institucionales y religiosas son el quiebre entre el pasado y el presente de Ronit quien, de regreso a su barrio de la adolescencia, se reencuentra con su amigo Dovid (Nivola), discípulo predilecto del rabino, quien se ha casado con Elit (McAdams), otra de las amigas de la infancia. La frialdad y el desapego por parte de sus familiares (incluido su tío, dueño de una fábrica de pelucas y sastrería, que poco hará por comprenderla) se irá revelando -pero no comprendiendo- a medida que el director elabora con sutileza y tensión en iguales proporciones la reconstrucción de los vínculos perdidos por la distancia y el tiempo.

Weisz es magistral y totalmente despojada de los brillos de la industria para componer un personaje sólido y, por momentos, descarnado. El judaísmo, sus tradiciones y los ritos en la semana posterior a la muerte del rabino son vividos de modo muy diferente por quienes lo acompañaron hasta el final de su enfermedad en oposición a la postura de outsider que indefectiblemente le toca tomar a su propia hija. Allí es donde Elit, hasta ahora una mujer invisible, cobra el peso y elabora la tensión que se necesitaba: reconoce el hastío y el ahogo que le produce su rol de sumisión frente a un marido tan importante en su congregación. Envuelta en los deberes de lo que debe ser “una buena esposa” y agobiada por la ortodoxia de su religión, vemos en pequeños atisbos el poder interior que tiene y cómo la pasión por experiencias condenadas por su entorno van abriéndose paso.

‘Desobediencia’ es una gran recomendada, aún con la dificultad de poder acceder a ella en las plataformas de streaming.

Por Damián Serviddio

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