El ángulo muerto, en Artlab

La propuesta de la coreógrafa, directora, intérprete y docente Lucía Giannoni es súper fiel a la descripción que ella hace sobre la intimidad y la observación, hay algo de ejercicio sociológico/antropológico sobre la testificación. El ángulo muerto es un experimento performático, es una danza devenida en instalación y una película en vivo. Un cubo blanco ubicado en el centro de la sala es el objeto de observación. En él la imagen de un cuerpo íntimo y plural. El espectador está invitado a circular alrededor para decidir desde dónde mirar, y armar su propio relato. Un cuerpo estallado en la insistencia de ser mirado. La contradicción como una cascada. La tenacidad irracional. Un manifiesto vivo sobre lo múltiple y no hegemónico.

Quienes estábamos ahí éramos observadores pero también testificábamos un momento. En este sentido creo que el cubo dispara muchas dudas: ¿es grabado? ¿es en vivo? ¿mitad y mitad? Es muy lindo ver cómo la gente da vueltas buscando ser más testigo que otres: ver más, saber más, comprender algo de la intimidad de Lucía o lo que la performer quiere mostrar de ella. Hay un trabajo corporal muy audaz, arriesgado y concreto. En esa testificación pasamos de ver algo sugerido a ser parte del cubo, paredes abiertas, y ver algo íntimo y revelador.

El cuerpo materializando el sostén del pulso vital. Eso es El ángulo muerto. Es un pasaje de un ángulo muerto al ritmo de la vida. En ese sentido, es un hallazgo la propuesta. Casi un nacimiento en la autopercepción del cuerpo que pasa de una tímida muestra parcial a la fiesta de la totalidad de la materia pulsando un baile festivo.

Las próximas dos funciones serán los viernes 10 y 17 de noviembre a las 21 horas en Artlab, Roseti 93. Las entradas están a la venta en Passline.

Texto: Marcos Mutuverría

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